Parecía una primavera de cristal...frágil, quebradiza, al filo de un rayo de sol perseguido por nubes malhumoradas prestas al llanto, mangoneadas por un invierno resentido reacio a partir...
Marinel.

martes, 26 de noviembre de 2013

No sé...sin título, mejor. :)

Si se durmieran mis besos, sea en los besos de tus labios.
Cuando mi cuerpo se oville en la orilla de los sueños, sean tus sueños la mar.
Si mis manos ya cansadas no atinaran ya a volar,  que tus manos sean sus alas.
Cuando mi azul se evanezca, desdibujando mi piel, que tu piel sea el azul que de mi piel se evadió.


*Os dejo unos diitas, luego vuelvo.
Besos azules para tod@s.

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿No...?

Si titilan las estrellas, se trémulan en el cielo, entre la espesa negrura, mientras la luna reverbera...
¿No será porque se sienten poca cosa al lado de esa esfera grande e impoluta, no sentirán miedo ante su esplendor, no será quizá tiránica la luna, no temblarán a causa de sus gemidos silenciosos de llanto sin lágrimas, no no lagrimearán y solo llorarán por dentro al vernos prendados de la dama blanca, tan lejana e inalcanzable como nuestras utopías, 
no sentirán una pena profunda por nosotros?


viernes, 22 de noviembre de 2013

De perfume...

Dónde fuere el efluvio de amor:
Hállalo.
Que tu olfato lo aprese, 
merodee en tu piel,
tus sentidos penetre
hasta hacerte vivir
el aroma una vez y otra vez
hasta ver que decrece.
Alargar lo disperso,
lo que tiende a extraviarse, 
se diluye, evanece...
Craso error.
El perfume tiene eso:
Vuela rápido; sentenciado:
Fenece.


Y tras perfumaros con mi intento, voy  a enseñaros el detalle-detallazo-recibido por haber ganado
la "Tontá" de Yeste Lima y que gracias a Dolega y su tienda Nupaní ha llegado hasta mí.
Mi tontá fue la de Isadora Duncan, ya sabeis, la bailarina del mar, donde me explayé largo y tendido...
Sin embargo, a pesar de pasarme tres o cuatro pueblos, parece ser que gustó hasta el punto de hacerme merecedora de este bonito detalle que muestro a continuación.

Chulo, ¿eh?
Yo es que soy muy así, de sacos donde meter de todo, real y/o ficticio. Y de azules, sí, de azules también.
Estoy muy contenta y súper agradecida, de veras que sí, porque por escribir hasta el atontamiento, no me lo esperaba, ja,ja,ja
En serio:



*Si pincháis en las letras en negrita, iréis hasta la organizadora, la estupenda tienda de Dolega y mi entrada premiada, ea, queda dicho.
:)


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Llegó el tiempo de manzanas y naranjas...

De días acidulados, ventolados y traviesos, aromáticos de lluvia,
 de tierra húmeda, del helor a dentelladas como naranja
en espera de ese hervor aproximando la dulzura retrasada.
Llega agitando papilas haciéndolas naufragar
 en la duda de amargor o de bondad, confundiendo al paladar..

Frío que de a bocados va traspasando la piel, abriéndose los senderos
 bajo ingente cantidad de atavíos, y allí, bajo la epidermis,
arrebujarse al calor de la hoguera del amor, tras habernos tiritado.

Días de suaves mordiscos, jugosos y placenteros
 escondidos de aguaceros al abrigo del hogar, de miradas
 pertinaces hacia las calles heladas, socarrona la sonrisa
 olvidando torpemente que toda manzana es proclive a agusanarse,
 y por eso, no ha lugar al des-seso de creérnosla sabrosa...

Tras los cristales, que cosa, cobijados del desgaire
 de la ácida estación, nos crecemos, sonrojamos
como si jamás la bruja del cuento aquel,
 con la fruta del edén en sus manos como garras,
 no fuese a venir jamás a tentarnos...

¡Nada más lejos!

Vendrá. Pasaremos del sabor de la manzana gloriosa
 a esa acedía tormentosa de la naranja sin ser,
y ni siquiera, tal vez, tengamos después el beso que nos saque del suceso...


lunes, 18 de noviembre de 2013

Déjame.

Déjame contarte que asciendo y desciendo en pos de la idónea verticalidad, de esa homogeneidad vital para seguir viviendo y que no logro encontrarla fácilmente porque tiendo a subir como un globo deslizado de la mano de un niño.
Déjame decirte, que a la postre, termino por encontrarme erecta, pura imagen de aquella evolución de antaño dando los pasos ya como homínido ¿desarrollado?  tras haber ido a saltos por árboles imaginarios desmadejada e imposible de evolucionar.
Déjame contarte que me sé presta al retroceso, a esa involución de árbol en árbol buscando el gemido de una flor entre mis manos...


viernes, 15 de noviembre de 2013

Finitud...donde todo termina.

En algún lugar de este universo mío tras de mis cejas, ese que inventa, acaricia, furtivo de mí a pesar de estar conmigo, el fantaseo de manera incansable, está la porción invariable de realidad
que me acosa, llama inagotable al desalojo, a la desgana de seguir en este mágico cubículo de utópicos quehaceres.
Hacerlo por fin finitud, darlo por terminado, como morirlo, alejándolo así del trasiego redentor de utilizar letras en pos de quimeras, de horizontes intangibles que me hagan sentir la cómoda situación de acercamiento a lo imposible concediéndome así un pedazo de alegría.
Esta es la idea punzante que hace ronda, persiguiendo cualquier ajetreo volátil.
Dejar de proyectarlo todo en letras...
¡Es tan vasto y atrayente este mundo aparentemente grácil al que se aboca el misterio del intercambio sin voz!
Sin embargo, aquí, en el área sensible bajo mis lentes, existe ese terreno baldío donde nada siembro y por tanto, nada recojo. En ese desierto es donde surgen las dudas como cactus espinosos, que hieren más cuanto más los miro con el alma sedienta.
Días como hoy, la aridez de esa extensión en mi cerebro, no da lugar al oasis, se hace devoradora, se precipita hacia ese ocaso donde la realidad  es lo único posible...

Imagen de Pit Sander

Es entonces cuando el vacío se adueña del cosmos de mi sentir y hasta me deshabito de mí...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

De níveos aleteos introspectivos, o limpieza profunda de lo interno...

Me basta una pluma, una pluma blanca de pureza intacta, de paz revestida.
Un momento calmo de esos escasos que osan venir dejando su estante,
donde se acumulan mustios y se van tornando muda polvareda.
Cuando vienen; llegan, van arracimándose como privilegios,
 premios de la vida, enseres  triunfantes, sentimientos
viejos que una vez no fueron sino nuevo instante de placer sublime
lejos de los ruidos, del tránsito infame de lo cotidiano desprovisto
 de lapso somnífero, de intimar balances hasta desnudarlos,
 separar lo bueno de las acritudes y tras lo exhaustivo
de la coyuntura, hacer la sutura de las cicatrices con hilo delgado,
fino alambre apenas visible y dejar al fin
que pase lo albo llenándolo todo, borrando colores,
 olores, sabores, percepciones
todas, siendo al fin la pluma, esa pluma blanca, 
la llave maestra que todo lo limpia
 hasta los salientes, esas puntilladas sobre los jirones,
que una vez incólumes, pulcros como nunca, echan a volar
con sus blancas alas, hasta ser de nuevo, acopio de momentos negros
prestos a lustrarse, a mudar a níveos, cuando
 osen venir dejando su estante e irse arracimando...



lunes, 11 de noviembre de 2013

De nuevo con Yeste Lima. Esta vez, la gran Isadora Duncan.

De nuevo, de la mano de Yeste Lima, me adentro en el complicado mundo de la biografía, el escribir sobre alguien famoso del pasado, naturalmente...a mi manera. En esta ocasión, me incliné por una de las grandes bailarinas de la historia y decidí alejar la frialdad de biografiarla ateniéndome a números o fechas, de manera que preferí "charlar" con  ella sobre aquella que fue...
Las frases en negrita están sacadas de Google y son de su autoría, así no parece un triste monólogo.



“Si pudiera expresarte lo que se siente, no valdría la pena bailarlo”

Naciste ola, Isadora, ola pequeña destinada a tsunami arrollador, en esa ciudad de calles empinadas que bajan hacia el océano y donde su bahía estaba destinada a esperarte: San Francisco. Viniste como Ángela  Isadora Duncan, y  contigo nació el movimiento en tu interior,  algo que con los años describiste de esta manera:
"Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y la danza, me ha venido seguramente del ritmo de las olas."


Sufriste junto a tu madre y hermana la desolada vivencia de un progenitor desalmado que pronto os abandonó a vuestra suerte dejándoos desposeídas de todo lo material, que no así del ansia de seguir hacia delante, persiguiendo tus pies, sabedores del camino.
El sufrir encogía tu corazón de niña, te vaciaba de latidos que solo retomaban su bombeo en ese mágico lugar donde el horizonte se hace misterio junto al cielo:  la orilla del mar.


Ahí dejabas al pairo tu sentir mientras danzabas imitando la superficie líquida, dejándote arrastrar por el rumor de las olas, y sus sus vaivenes.

“En la medida en que el sufrimiento de los niños está permitido, no existe verdadero amor en este mundo”

Tu madre era valiente, decida y como profesora de piano que era, te llevó de la mano por el envolvente mundo de la música clásica que formó tándem con las aguas, proyectándose en ti. Tú cuerpo era entonces sinuoso, ondeante, de fibra elástica, natural, libre.
Como ese inmenso acuífero viajero, viajaste tú de un lugar a otro, sin embargo, Europa ejercía una atracción especial en tu interior,sobre todo la civilización griega. Madre y hermanas marchastéis a Londres, lugar donde vagabas absorta por los museos abrazada por el arte en todas sus extensiones, allí estudiaste incansable  las distintas variaciones y los artistas que le daban forma. Grecia, fue la que más hondo caló, la que ejerció la mayor influencia en tus mareas, te hechizó por entero.





 Tanto amaste el arte que acabó por amar ese cuerpo tuyo con el que inventabas  esas coreografías donde  flotabas ligera como la espuma.



“Mi lema: sin límites”

Era la poesía otra de tus armas predilectas para dejar el cuerpo en pos de ella, transmitir los versos a través del movimiento corporal, era tu particular manera de escribir poemas. No todos lo entendieron, Isadora, aunque tu fijación por lo griego,
acabó fascinando al mundo, también el arte de los grandes Rodin o Bourdelle… cuya obra trataste de corporeizar.




Sentías que la danza debía ser una fusión entre mente y espíritu, una perfecta y armónica sincronización inseparable y mágica donde la bailarina fuese parte de la naturaleza, parte de ese fantástico y maravilloso conjunto.
Danza libre, sin las ataduras o atavismos de los bailarines clásicos, por ello renegaste del doloroso calzado impuesto por ellos y danzaste con los pies desnudos, tan desnudos como tu alma en el momento del baile.

"El bailarín del futuro será aquel cuyo cuerpo y alma hayan crecido tan armoniosamente juntos, que el lenguaje natural del alma, se habrá convertido en el movimiento del cuerpo humano. El bailarín no pertenecerá entonces a nación alguna sino a la humanidad"


¡Cuántos grandes conociste, se cruzaron en tu camino de gloria y tragedia!
Te impresionó la gran Pavlova, aquella bailarina rusa que te invitó a conocer Rusia, la danza del país, sus métodos. Estos eran por completo contrarios a tus argumentos sobre la danza. Pavlova ensayaba durante horas, intentando alejar mente y cuerpo, concentrada por entero en enterrar el sufrimiento en búsqueda de la perfección.
En cambio tú, desvestida de esa férrea disciplina, pretendiste siempre el equilibrio entre mente y espíritu. Dos maneras divergentes de sentir y aplicar la danza, de amarla y presentarla al mundo.
Magistrales ambas, elogiadas, admiradas desde todos los confines.
Para ti no había nada mejor que dejarse imbuir por el universo, donde ser una partícula más, una flor o un tenue rayo de sol paseando por la atmósfera, aquella avecilla aturdida buscando refugio bajo la lluvia; la misma lluvia.
Esa voluptuosidad de tu baile en aras de la fusión con el entorno, te llevó a ser denominada como "La Ninfa" además de tu ya sobrenombre:
La bailarina del mar.

"Lo que es contrario a la naturaleza no es bello."

Tus pies descalzos, las túnicas insinuantes sobre tu cuerpo desnudo y cómo no, ese olear de tu silueta, traspasaron fronteras, y así, sin saberlo, fuiste precursora de la danza moderna, un hito en la historia imitado durante generaciones.


Pero no todo era dejarse llevar  por el amor a la danza, también surgió ese otro amor humano y carnal en el que no tuviste suerte...
Muchos fueron los amores en tu vida, azarosa como el mar también en éste sentimiento, sin embargo todos ellos acabaron rotos y a la larga, desaparecidos de manera funesta, lo que llevó a la habladuría de un extraño maleficio ejercido por ti.



La tristeza cuajó en tu interior como los carámbanos en los vértices del invierno quedando pertrechada en ti definitivamente , cuando tus hijos, Deirdre, nacida de tu relación con el escenógrafo inglés, Gordon Craig y Patrick, nacido junto a Paris Singer, hijo del magnate de las famosas máquinas de coser, perecieron en un accidente de coche cayendo al río Sena en París... 

Eso te ahogó a ti, que perdiste el horizonte marino de tu vida.

No obstante, pasado el tiempo, surgiste de nuevo ola y te lanzaste al mar, viajando de nuevo a Moscú, donde sin pretenderlo, volviste a enamorarte, esta vez, del más grande y trágico amor de tu vida:
Sergei Esenin, poeta y actor moscovita, revolucionario apasionado con el que acabaste por contraer matrimonio.
Fue inmenso vuestro amor, lo fue hasta que os alejasteis de Rusia marchando a Europa, donde al poeta se le agotó la inspiración y ello lo llevó a ahogarse en alcohol en un intento de mitigar la desesperación. La violencia hizo acto de presencia dando por terminada la relación que pasó del estadio de la felicidad al dolor.

"El amor puede ser un pasatiempo o una tragedia."


Necesitaste tiempo para entender que tanto dolor acumulado había de desbocarse de nuevo en tu danzar, pero ya nada era lo mismo. Tus incondicionales dejaron de serlo tanto y tu cansancio era mayúsculo, así pues, decidiste instalarte en Niza para terminar el ya comenzado libro de tu vida.
En ese lugar te encontró la muerte un día cualquiera, la burlesca y cruel muerte, que hasta el último momento quiso preservar en ti el trágico halo de misterio.
Viajabas tú en tu coche, rodeado tu cuello con un sutil pañuelo rojo que parecía danzar al viento, ese viento que lo llevó a enredarse a una de las ruedas... y estrangularte.


"Adiós amigos, yo voy a la gloria."

*Ah, siempre lo olvido...aquí tenéis los enlaces de los demás participantes, 
aunque tal vez debiera decir las, pero nos salva Miguel...:

-Yeste Lima

-Nieves

-Miguel

-Mª José

-Anabel

-Lehahiah

-Luisa

-Inma

viernes, 8 de noviembre de 2013

De cúmulos...

Voy a hacer con los momentos dichosos lo que un rico hace con su riqueza...



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Marea femenina.

Mírate mujer, haciéndote líquida, marea viviente
ondeada de hechuras de humedades llena.
 Te desborda todo:
Alegrías, penas, amores y odios.
Incansable nadas al son de oleajes
o a contracorriente buscando la orilla,
algo de secano bajo sol ardiente
en que tus sentires queden enjugados.
Batiente mujer, acuática eres
hasta las aristas, piélago marino
aterciopelado, caracola siempre
ligada a tus aguas de donde viniste,
donde tus latidos fueron cincelados.



lunes, 4 de noviembre de 2013

Mujer de ficción.

Hoy  morí un poco.
Otro poco más como muero
cada día que nace.
Esta vez, gravitando en la incógnita
de lo ensueño y veraz del momento.
Era en duermevela, suspendida
en medio de cavilaciones
donde los gigantes hacen su guarida.
Supe que moría ese exiguo instante,
por nimios detalles, matices chiquitos
haciéndose grandes, gritando al llegar:
La luz penetrando entre las cortinas
falta de calor, el azul radiante de
la habitación mustiándose todo,
las sábanas dulces tornándose ásperas...
Sentí no ser más que un argumento
en una novela de ciencia ficción,
el nudo central sin trama real.
Me escucho sisear por no desvelar
las hojas de dentro, sabiendo
la inutilidad, lo absurdo de hacerlo.
Pienso en cada cual muriendo
de a poco en su propio enredo
en el desarrollo de su propia
 urdimbre hacia el gran final,
donde el desenlace es no morir
así de a poquito, sino por completo,
que no quepa ni un suceso más.
Tal vez un epílogo despejando
dudas en la eternidad.

Mujer de papel, de Quino Zoncu

sábado, 2 de noviembre de 2013

Poesía.

Cuando tu trémula caricia me envuelve,


soy al fin ese cisne del cuento...



Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















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