Llegó el aroma desde lo más profundo, un hálito suave envolviéndolo todo. El mullido sofá, la lámpara tenue iluminando el libro, el libro. Se impregnó la estancia de perfume a violetas y ellas, hechizantes, miraban coquetas desde su estancia, el subyugar de su íntima belleza...
Marinel.

viernes, 31 de enero de 2014

Cúmulo...

Seca.
 Así me encuentro a veces, 
deshumedecida y tortuosa
como raíz que fuese retorciéndose
en las manos del tiempo.
Apática.
Desvencijada como ventana
abandonada al salitre y la perpetua
 visión del horizonte.
Cobarde.
Ante  una muralla invencible
cuyos bastiones rozan el sol
dejándome a la sombra.
Mustia.
Notando desprenderse el rocío
de mis pétalos como lágrimas
furtivas de mí en mí.
Ausente.
Y el volumen de mi ausencia
ensancha el huérfano
habitáculo de mi esternón.
Sin embargo...
Pausada.
Advirtiendo el aleteo
de pájaros a mi espalda
picoteando simientes.
Jovial.
Sintiendo la emoción
de la vigía en alta mar
surcando nuevos bríos...

Obra del autor, Roig Heredia


miércoles, 29 de enero de 2014

Sin gravedad...

En ocasiones, no sé si voy ...
O me dejo ir.

martes, 28 de enero de 2014

Historia de vida.

En los días fríos de este invierno extraño, acecha  la nostalgia del estío.
Aquellos deshaceres, las horas deslizándose suaves, sigilosas, colándose
apacibles entre las rendijas del sol en plenitud.
Tumbada a la sombra, lectura entre las manos; los pájaros cuidando del jardín.
Recuerdo la blanca mariposa volando torpemente en la ventana.
La niña la miraba y preguntaba sin cesar:
¿Qué es lo que le pasa, mamá?
Icé mis piernas de su lasa compostura abriendo bien los ojos.



La pobre...parece moribunda, no sé muy bien por qué.
Me miraste. Te miré.
Tú, la niña y yo mujer, unidas en asombro doloroso.
Un nimio, tal vez insignificante detalle de la vida,
y sin embargo...
Que hecho tan cruel.
Murió la mariposa en tu manita, bajo una honda pena
en tu mirar.
Yo creaba ya un tejido de consuelos, vistiéndolos de suave terciopelo
en un intento de abrigar el duelo del momento.
Juntas la iremos a enterrar.
Creerán que estamos locas, mamá...
¿Qué importa lo que crean?
¿Tú crees que es locura sentir pena,
 o solidaridad, ya sea con otro ser,
sea flor, manzana,
pulsera o mariposa?
Si están aquí, si se cruzan en nuestro camino
pasan a ser ya cosa nuestra,
el trato que les demos, nos hará ser, no solo estar.
Yo quiero ser, ¿y tú?
También, mamá.
Ahí, junto al espliego, debajo del rosal,
descansan sus alitas de volar.

domingo, 26 de enero de 2014

De virus, sombreros y lágrimas.

Hoy se ha levantado mi llanto por dentro antes de que amaneciera. Lloraba solo sin motivo o razón alguna. No del todo en verdad, parecía compinchado con mi estómago que andaba revuelto y con un tiritar que se me antojaba ajeno si no fuese por las punzadas en las sienes que sí me gritaban ser mías; ellas, y ese batiburrillo emponzoñado de mi organismo. Todo era mío. 
Temo haberme resfriado; yo que presumía en mis adentros de no hacerlo este invierno raro, raro.
En medio de esta marejada que soy, me ha nacido escribirle algo a ese llorar interno, a ese triste amanecer de mi cuerpo, que no de mi espíritu, tal vez, esperanzada en alejar al duendecillo travieso llamado virus; de asustarlo hasta ahuyentarlo y, ¿por qué no? hacer lo mismo con esos otros que caminan sobre dos patas entre nosotros...


Hay llantos que me ahondan, me enclavan en un mar de pesadumbre,
haciéndome inamovible, algo así como envarada en medio del mar.

Imagen tomada de Hipster

En cambio otros...son como aleteo de pájaros emigrantes 
alejándose hacia otra latitud...
Me sirven de sombrero, los dejo desbordarse en el  recipiente del olvido.

viernes, 24 de enero de 2014

Mirada.

Si bajase la guardia
de mi atenta mirada,
el entorno sería
nebulosa, algo así,
como éter sin humo,
pura evanescencia
de un tiempo marchito.


Sólo finjo que huye
persiguiendo el espectro
de un hálito en curso.
Sin embargo...
Te observo obstinada.
Te miro y remiro.
                                   .
                                                                                      . Sin bajar la guardia...

miércoles, 22 de enero de 2014

Cabeza de luna.

No habrá noche sin luna cuando llegue mi invierno.
Ni una sola.
Mi corona soleada mudará primaveras
y los pensamientos, surgirán veteados;
serpentinas argénteas.
En mis sienes cansadas, asomando
certeras, unas hebras plateadas
testimoniarán la riqueza
de los años vividos.
Habré hallado por fin ese yacimiento
de sabiduría acotada a mi tiempo.
Sólo el mío.
Una gruta en susurro cada vez más intenso,
me hablará de la urdimbre postrera
destejiendo dobleces, alisando
la senda de llegar hasta el culmen,
 al albor de la nieve
sin tejas, ni techos, ni lechos
Sólo blanca odisea.
Nívea a la altura más allá de las cejas,
seré  cual fantasma con luminiscencia.
Llámame entonces cabeza de luna,
rincón de la alberca donde mis cabellos
de olvido dorados, pudieron
conseguir lo que el terco cielo
no pudo jamás:
Unir sol y luna,
fusión imposible de facto en mi testa.

lunes, 20 de enero de 2014

Ese algo que se diluye aunque a veces no quiera...

No soy de guardar rencor.
¡Y eso que soy de guardarlo todo!

Obra de Frits Dang

Mis ángeles, mis demonios, lo que me arropó,
lo que me dejó desnuda, las goteras de mis ojos, 
los paisajes en los pies,
 la raíz de los recuerdos, los vuelos de mis locuras...

*Durante los años de mis años, por mi carácter, todo va permaneciendo, pero siempre hay algo que  se me esfuma por mucho que intente atraparlo.

sábado, 18 de enero de 2014

Así te quiero...

Así...sin zozobras te quiero, vida mía.
Tu fluido en mi piel, sin aristas o roces. 
Fusionándonos, sintiéndonos, amándonos
sin reservas o sobresaltos de peces 
de dientes afilados...


Hacinados en nuestro mundo.
Solos tú y yo y nuestras mareas.


*Por qué la vida se empeña en lo contrario, hace otros planes, si al unísono nos iría mejor?
De eso va mi intento, que me ha dado ahora por explicar un algo estas cosas mías...

jueves, 16 de enero de 2014

Y si tiemblan?

Y si tiemblan mis manos, preguntando el por qué,
 ¿qué les digo?
Se amedrentan si fallo a favor de ese miedo acechante,
si confirmo que es él el que teje los hilos de su agitación.
¿Y mentirles?
O contarles un cuento, ¡qué bien!
Érase una vez...
No, no puedo contarles lo que fue y ya no es.
Y dejarlas temblar ateridas esperando que pase
 esa turbulencia, me parece tan cruel.
Las sostengo en mi pecho, callada, divagando la forma
de volverlas al calor prolongado,
de alejar ese frío de dentro ante la certidumbre,
la sospecha de saberse a caer a los lados de nuevo.
Y la fuerza se fue, yo la vi aproximarse
un instante maldito cortado en troquel.
Se acercó sigilosa y cobarde marchó.
¿Dónde fue?
Y mis manos cayeron bajo un manto de agua
de fanales pasmados resbalando en la piel.
Ya lo tengo:
Cantaré.
Melodía de auroras, de hojarascas y miel,
de penachos de gloria y horizontes sin hiel.


martes, 14 de enero de 2014

Una chispita tan solo.

Hacía poco que había amanecido la mañana. Una mañana más de tantas mañanas idénticas. Yo pensaba en si el sol sentiría pereza como la que yo sentía, esa desgana que inaugura el día, si trataría como yo de esponjarse entre las sábanas, él en las acolchadas nubes, sin ánimo de dar a la luna la oportunidad de irse a dormir. Imaginaba a ésta mirándolo de reojo, marchándose a pasitos, malhumorada. 
Observaba detenida en la ventana, tratando de ponerme en el lugar de esa mujer, guardiana de la noche. ¿Qué haría o diría yo a ese adorado holgazán?
De pronto noté algo deslizándose en mi rostro, viniendo a hurtadillas hasta donde me encontraba ensimismada.
Se coló despistado un rayito de sol invernal por el cristal, tan tímido que pareciera un niño perdido. Reparó en mi mirada regalándome una tenue sonrisa matinal, arrebujado en mí advirtiéndome de esos inmuebles recortados en el horizonte en duermevela y de la taza de café del desayuno que tendría que lavar.

Me despertó de mis pensamientos sin lecho de tierra fértil, alzándolos a volar por los cojines mullidos del sofá. Me recordó que llevaba aún las zapatillas barrera entre la frialdad del suelo y los pies al madrugar.

Miré el vaho acabado de hacer por mi boca entreabierta sobre el vidriado y pensé en todos los garabatos sin sentido que podría pintar tan solo con deslizar suavemente los dedos.
Ese calorcito infantil, delicado y furtivo, zarandeó mi desmadejada e impetuosa manera de evasión a la que siempre me hallo predispuesta.
Es hora de volver a la realidad y tomar las riendas del día, parecía decirme...



lunes, 13 de enero de 2014

Paseando con María Ibañez.

María Ibañez me ha invitado a pasear este fin de semana por Turquía y explicar mi lugar preferido para tal hecho. Yo, por desgracia no he visitado este impresionante país, pero nos estaba permitido llegar allí a través de la red y eso he hecho.
De todos los kilómetros recorridos, ha habido infinidad de lugares que me han incitado a quedarme, saborearlos, admirarlos hasta el éxtasis; sin embargo, al final, he recalado en uno, no menos mágico, cuyo nombre me atrajo, como no podía ser de otra manera siendo como soy.
Al arribar, quedé maravillada de aquel pequeño paraíso llamado:


Valle de las mariposas (Butterfly valley)


A este edén turco se llega sobre un taxi flotante. Es un cañón de unos 250 kms de ancho por 1 km de profundidad y es imposible llegar de otra manera que no sea a través del mar.
Antaño era llamado Gudurumsu, pero gracias a la comunidad de mariposas endémicas que vive en las paredes más recónditas del cañón, fue rebautizado con el nombre que he citado anteriormente y que suena tan bonito.
Visitar este valle, es como atracar tras un naufragio en una isla salvaje, que sin serlo del todo, lo cierto es que carece de lujo. A lo más que se puede acceder es a una especie de cabaña, bungalow o choza sin ducha ni electricidad. Hay duchas compartidas. También se pueden alquilar tiendas de campaña e incluso fusionarse con la naturaleza y dormir al aire libre.
Si se precisa de más comodidades, se puede visitar habiendo tomado antes alojamiento en Oludeniz, ciudad turca más cercana, auténtico paraíso de playas turquesas maravillosas e idílicas, desde donde se puede partir hacia el valle y donde sí hay hoteles que cubren cualquier necesidad.


He de decir, que el paseo por Turquía, ha regado mis ojos de lugares tan impactantes, tan extremadamente hermosos, que me era prácticamente imposible elegir un solo lugar para el paseo, que me guié por el hechizo de ese nombre y arribé a esa playa rodeada de montañas, selvática y libre donde la diversión es sentirte parte de la naturaleza recorriendo su orilla, nadando entre sus peces o serpenteando por las rocas de sus caminos pedregosos.

Algo a lo que estamos poco habituados, pudiendo resultar un soplo de aire puro, un respiro momentáneo y vital para continuar con nuestras vidas.


*María, ha sido un placer pasear contigo.
:)

sábado, 11 de enero de 2014

Otro once, éste, estrenando año, con Yeste Lima y sus tontás. :)

Mira, es Anthony Hopkins, quizá lo recuerdes por su magnífica actuación como Hannibal Lecter,
en El silencio de los corderos, junto a Jodie Foster. Sí que lo hizo bien, ¿eh?
A mí se me erizó hasta el último vello de la piel, y no fui la única, lo que quiere decir, que su actuación fue magistral. De hecho, por dicha actuación, recibió el Óscar de Hollywood.

Cotilleando un poco esta actuación suya, te diré, que el gran Hopkins improvisó en su personaje, otorgándole gestos que han pasado a la historia y que no estaban en el guión, como ese sorber tras sus peculiares comilonas, o la distorsión de palabras e incluso esa burla hacia el acento de Jodie Foster, que la desconcertó por lo inesperado y cómo no, esa mirada sin parpadeo tan impresionante.

El caso, es que este señor, en mi opinión, es uno de los grandes actores que nos ha dado el cine, porque, dejando de lado ese papel que lo catapultó al éxito definitivo, fue mucho antes gran actor de cine, teatro y televisión. En Broadway, debutó con Eqqus y obtuvo ya un gran éxito.


Comentar, así, entre nosotros, que este hombre nacido en 1937 en Port Albot, país de Gales, es hijo de un panadero y una ama de casa, de quien, por cierto, se cuenta en su biografía, es pariente lejana del poeta irlandés William Butler Yeats.
Anthony, siempre se tildó de antisocial. No era muy dado a relacionarse ni tan siquiera con otros niños en su infancia, tal vez por esa dislexia que lo entorpecía en el colegio,y como él mismo afirma; encontró en la interpretación su salida al mundo exterior, al fin fuera de sí mismo.

Como casi todo el mundo de la farándula, Anthony no es menos propenso al matrimonio y divorcio. Ha estado casado en tres ocasiones, aunque desde 2003, permanece junto a su tercera esposa, la colombiana: Stella Arroyave
Tiene una hija de su primer matrimonio llamada Abigail que también se dedica a la interpretación y al mundo de la música.
Este hombre todo terreno, además es gran admirador de André Rieu, al que le compuso un vals, que éste sumó a su repertorio.
Son tantas las anécdotas que te podría contar de este dilatado actor, que no terminaría nunca!

A pesar de obtener el afamado Oscar en 1991, por ese Silencio de los corderos, para los anales de la historia cinematográfica, también fue nominado en otras muchas ocasiones ya que su repertorio filmográfico es amplísimo, aunque sí ganó el premio Cecyl B. Demille en 2006.

Chismorrear, que uno de sus placeres, es conducir por todo Estados Unidos sin tiempo, por el solo hecho de saborear los paisajes. Que a veces trabaja como interino en la escuela Ruskin de Santa Mónica, donde enseña monólogos, teoría y a Shakespeare.
Que como todo actor que se precie, se ha visto involucrado en más de un percance en los rodajes, pero fue en el de Desafío, rodando en Alberta, Canadá, que se cayó al río y hubo de ser ingresado por hipotermia.
Decirte también, que le fue concedida la Orden del imperio británico en 1987 y nombrado Caballero en 1993, dos grandes honores para cualquier inglés que se precie.
Shhh, shhh, entre nosotros: al fin venció su adicción a la bebida que lo llevó de cabeza durante años.

Es tan extensa e intensa su trayectoria, que necesitaría mucho más tiempo para hablarte sobre él, así que te nombraré algunas de sus películas, que no todas, porque son multitud.


El león de invierno
Hamlet
Un puente lejano
El hombre elefante.
La carta final.
El silencio de los corderos.
Leyendas de pasión.
Nixon.
Conoces a Joe Black?
Hannibal.
Red dragon.
Todos los hombres del rey.
Thor.
o
Hitchcock.










Son solo algunas de sus numerosas puestas en escena, como siempre y en mi humilde opinión:
Magistrales, siempre magistrales.

Aquí os dejo los nombres-enlaces de los demás participantes, por si os apetece pasaros:
Yeste, Nieves, Maite, Miguel, Rafa, Mª José, Anabel, Lehahia, Mandarica, Luisa, Bypils e Inma

miércoles, 8 de enero de 2014

Cuestiones efímeras lanzadas al aire...las mías, como no podía ser de otra manera. :)

Se me viene la duda...
¿Cómo subir, ascender esa gota de rocío, ese débil manantial llamado lágrima?
Me persigue la incógnita...
¿Qué momento es el ideal para descender, bajar del pétalo sublime, de ese epicentro encarnado llamado corazón?
Se me aferra la incertidumbre...
¿Cuál es la cúspide de la mudez, ese hueco en las palabras llamado silencio?
Me queda el titubeo...
¿Qué es ese sorbo, ese néctar ligero, fluido llamado aliento tras el respiro?





martes, 7 de enero de 2014

De crear castillos...aunque sea en el aire.

Continuar con el desatino de reblandecer las letras como si fuesen de arcilla, y, a pesar de los embates, de las ráfagas de frío que traten de endurecerlas, tener un remedio infalible para no entablar batalla sin oponer resistencia:
La llamada indiferencia.
No hay peor pecado, ni tal vez tan doloroso, que hacer del silencio oneroso, un parapeto eficaz. Una mirada distante sobre una boca sellada en un rictus de ironía, un ominoso gesto blindado por el desdén, son lides seguro vencidas, para luego entretejida en palabras ahuecadas, cincelar suaves almohadas de dulzor sin parangón.
Dar a leerlas a otros ojos, y al hacerlo, echen fuera los enojos, dejen atrás las contiendas al menos unos instantes y de manera galante, hasta mi instante se adhiera una mirada tan solo, una que sienta, que advierta la porfía, este afán de arquitectura sin demasía en tecnicismo. Simplemente alzar castillos donde sentirme princesa, ascendiendo o descendiendo como una exhalación por escalones de anhelos, de urdimbres de terciopelo, de sedosos agujeros hasta caerme rendida sobre acomodado nido...
El jergón aquí en mi pecho y su insurrecto tañido. 


domingo, 5 de enero de 2014

viernes, 3 de enero de 2014

No hay mayor fortuna...(Se siente, pero es que soy mamá hasta los tuétanos :)

Voy a hablar hoy del sentimiento que transmiten ciertos detalles, de ese valor indefinido e incalculable que conforman el tesoro del adentro.
Vengo de una familia totalmente demostrativa de afectos, no recuerdo, por más que me retrotraiga a la infancia, un solo día en el que no haya recibido o dado abrazos y besos, tan sencillo como eso.
Es algo tan innato en nosotros, los hermanos, al educarnos así, que cada vez que nos vemos y no solemos tardar mucho en hacerlo, nos abrazamos y besamos como si hiciera meses que no nos encontramos. Es algo natural para nosotros y así se lo hemos inoculado a los hijos.
No concibo no besar y abrazar a mis hijos cuando se marchan o entran, cuando se acuestan o se levantan, o, sencillamente porque sí.
Y decirles que los quiero antes de dormir y a cada poco que me surge, porque es el poso que irá llenando su alma y su corazón de la misma manera que me llenaron a mí mis progenitores y que a lo largo de la vida, se va extrayendo en los momentos de dureza, para hacerles frente.
Creo, viendo como transcurre la vida, que son los mejores regalos que se nos da o damos a quienes amamos.
Todo esto viene, porque cada año tras las campanadas, mi cara se regocija de besos, mi cuerpo es estrechado innumerables veces a causa de cumplir años, uno por cada año, ¡eh!
:)
El caso es que, dejando a parte, todos esos otros materiales que también me llegan, arriban a la orilla de mi alma, esos que extraen un pedazo de amor rotundo de mi espíritu y mucho oleaje de mis ojos. Son mis salvavidas de comienzo de año; así los llamo.
Retazos de amor (abreviados) para no aburriros, pero que son los que pulen mis alas para iniciar el vuelo cada año que comienza...

-"Eres la mejor mamá del mundo, no podría haber pedido una mejor, porque aunque nos peleamos, sé que todo lo que haces es por mí, siempre estás ahí cuando te necesito, sean buenos o malos momentos.
Te quiero-"
Sandra.

-"Nunca te lo agradeceremos lo suficiente, y por eso ahora quiero que eso cambie. Disfruto de cada minuto que paso contigo como el que más y quiero que a ti te pase igual, porque la independencia tiene sus cosas buenas, pero siempre me pregunto cuáles son, cuando tras un par de días sin veros, llego a casa y te veo sonreír.
En esa tarea de hacer que seas extremadamente feliz, mamá, hoy en tu día especial, queremos decirte, como manda la tradición, que te queremos,y, que, aunque otras tradiciones puedan cambiar, el amor que sentimos por ti no lo hará. Si lo hace es porque cada vez es más y más grande. No hay distancias, discusiones, circunstancias que puedan cambiar lo que sentimos por ti. Cada obstáculo nos hace fuertes, como tú nos has hecho a nosotros.
No cambies nunca mamá, porque por muchas cosas que puedan ser distintas en nuestras vidas, el que tú estés siempre ahí, es lo que les da sentido.
Te queremos-"
Alberto.

Mi mayor riqueza.

miércoles, 1 de enero de 2014

Timorato...

    Hay un pajarillo asustado en el alféizar
 de mis ojos, en este balcón al mundo,
 donde las imágenes se suceden
sin otro descanso que el dormir.
Temeroso quizá de lanzarse a ver
otras cosas distintas a lo conocido,
esa morada donde anida tras mis pupilas



permanece junto a mí a la espera
y la vastedad de mis pensamientos
hacen árbol para él; pero no uno joven,
aún menos, recién nacido, no,
hacen de mástil fuerte, bien engarzado
a las raíces del tiempo que he vivido.
Él, titila como una diminuta estrella lejana
perdida en la inmensidad del universo,
tembloroso también como una hoja otoñal.
Se aviene a dar unos pasitos con sus patitas
de alambre,delante de mis ojos abiertos



 hacia un avance definido, breve, 
apenas perceptible y sin embargo,
lo siente como acto heroico ante su
no enarbolada cobardía, que yo, como cobijo
que soy de su presencia, advierto notoriamente...
Decido ponerle nombre a este timorato
 tan querido como desubicado.
Lo llamo al fin sin pompa ni boato:
Futuro.

Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















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