Es el corazón un pájaro libertario. Viaja con sus alas entre la sangre, sobre los huesos y el complicado engranaje de nuestro cuerpo. Saben a gloria sus aleteos felices de los que siempre cae una pluma, y cual una bella durmiente, se aposenta en el lecho de la mente haciéndose recuerdo intenso e inolvidable...
Marinel.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fascinaciones...

En un minuto fascinante, levanto las manos hacia el cielo cuajado de estrellas y al segundo, advierto bullir en mis palmas el cosquilleo feliz de saltarines movimientos mientras ráfagas de luz chisporrotean  entre mis dedos expandiéndose por doquier.
Noto temblar las comisuras de los labios cuando al fruncirse, gestan besos grandes, musicales, dulces y viajeros que al partir dejan colgando la sonrisa. De mis brazos, como ramas de árbol cobrando vida, nacen abrazos sin límite echando raíces en otros cuerpos.
Tantas cosas siento posibles en ese momento insensato, que me sé embargada por la enajenación.
Sin embargo, pienso, bendita ella, capaz de desdeñar toda coherencia persiguiendo ufanas fantasías.
Porque...
Me pregunto:
¿Acaso la cordura permanente, no es un estado permanente de locura?
...
Brindo por esas ilusiones que nos fascinan, porque el nuevo año venga cargado de ellas, porque seamos capaces de hacer de algunas realidad, porque la realidad que nace, deje los mejores momentos pasados como los peores de los que tienen que llegar.
Comenzando por el de esta noche, a repiqueteo de campanas.
    ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO, AMIG@S!!!



¿Brindamos?
¡CHIN-CHIN!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Detalles nimios.


Engarzo el detalle que presagia lo bueno como una gotita de rocío se engancha a la flor en el frío amanecer perfumado de sol. Ese momento único y afable en el que se obvia cualquier posible desafección venidera.
La gota se seca tras la madrugada, la absorbe el ambiente, la flor enmudece al beber la chispa de agua que por unas horas hizo de inquilina de su corazón.
El detalle es, pues, un embrujador de los sentimientos; arriba, se instala, se nos acurruca, damos y nos da presencia y morada. 
Tras el gesto mágico, aún evaporado, nos queda su estela, de manera tal, que con su recuerdo, una y otra vez, vuelve a sobrevenirnos esa sensación siempre fascinada de aquel lapso grato vestido de aprecio y hermosa humedad.

*Agradezco vuestros detalles así, de ésta manera tan particularmente mía. A tod@s...
  ¡Atrapad muchas gotas!
Gracias por vuestros correos, ya sabéis a quienes me dirijo.
;)
Besos y Feliz Navidad.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Felices fiestas.


Sencillamente...no podía no felicitaros estas fiestas.
Besos.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Siempre gracias.



Quiero pediros disculpas por mi exabrupto, mi, otra vez, desahogo emocional; otro de tantos.
He llegado a la conclusión, de que tampoco importa demasiado que lo haya hecho. Lo necesitaba, lo dije y como este espacio al que llamo isla, es, precisamente mío, en él vuelco todo lo que me corroe.
No obstante...uffff, me pasé tres pueblos con la extensión y aún así, sois estupend@s dejándome vuestras palabras de aliento.
De altibajos voy bien servida, no cabe duda.
De nuevo, mis sinceras disculpas por haceros partícipes de todo lo que sienta, para bien o para mal. Bueno...de todo no, si lo hiciera de todo os dormiría de aburrimiento.
Hasta pronto.
:)
Gracias.
En esta entrada inhabilito los comentarios, me basta saberos ahí.
Ciao.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Tomando aire, eso sí, romántico...

El romanticismo a lo largo de la historia ha estado ligado a los hombres. Hubo grandes e ilustres poetas y/o escritores románticos que llegaron con sus letras al corazón de quienes los leían.
Ocurre que indagando en esa misma historia, nos damos cuenta fácilmente, de porqué la mujer no desarrolló su actitud intrínseca hacia esa sensibilidad y la mostró tan abiertamente; sencillamente, la mujer estuvo siempre al margen de esa posibilidad. La mujer era un florero. Era educada para ser culta en su justa medida y en todo lo relacionado con la feminidad. Criada para ser madre y esposa amantísima. De ese modo, las poquísimas que se atrevieron a desencorsetarse, hubieron de hacerlo bajo seudónimos masculinos.
En los blogs pululamos gran cantidad de mujeres. Todas hablan en sus espacios de cosas interesantes, hermosas, divertidas, apetitosas. Todas...menos yo, qué le voy a hacer.
Hoy, lo reconozco, tengo uno de esos bajones tontos. Lo sé. 
Esto del blog para mí es, digo siempre, como esa pieza de puzle que se pierde una y otra vez en la caja y sin ella es imposible terminar la composición. Hay que buscarla para completar lo incompleto.
Bien. A veces me planteo dejarla perdida, porque como en los puzles que haces y deshaces...¿qué sentido tiene?
Escribir me reconforta, me complementa, sí, pero, ¿puedo vivir sin ello?
No, pero podría hacerlo sin exponerlo por aquí, como hice durante años hasta que mi hijo me abrió mi primer blog. Tengo cantidad de folios, libretas y retales de hojas escritas. En realidad, si escribo para mí, ¿qué más necesitaba? ¿ésto?
Hay días que me levanto dudando al respecto.

Ser romántica y sensible es comprendido por aquellos seres que también lo son, poco más. Mi blog no es interesante, no hablo de temas candentes, no coqueteo con la política. Tan sólo dejo libre mi alma sensible para esas mujeres fieles que siempre llegan y esos dos o tres hombres que no temen mi empalago. Sé que no voy a cambiar, así pues, hay días que me pregunto qué hago aquí y me digo que tal vez debiera cerrar la tapa de este baúl que soy, dejar dentro mis derrames y si algún día me desbordo, volver a mis libretitas...

No sé. Hoy estoy plof. Quizá deba coger aire. 
No os voy a comentar en unos días. Os leeré solamente, así, sin dejar mis comentarios, no tenéis, tal vez, la obligación de venir a comentarme.
Gracias a vosotras que siempre estáis y a esos de vosotros que no tenéis problema en venir.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Frente al mar.


Se eleva el aire cual plegaria queriéndola encontrar 
tras una marejada de confusas sensaciones.
Ella lo espera como el que espera nada.
Se pondrá su vestido de espuma  ornamentada.
Nadará sin nadar, por vaivenes de ilusión balanceada.
Se hará espigón para que al llegar la bese efervescente
 entre guirnaldas sonrojadas.
Mira a lo lejos, sosegada, la infancia que partió.
Entre arrecifes, los sueños de coral,
cubiertos de piélagos de vida arracimada.
Sobre las rocas que crearon los embates violentados
por negros nubarrones de tormentas, estará...
Tendida frente al mar.



martes, 2 de diciembre de 2014

Personas como pantalones, (azules)


Tengo un pantalón azul...

Así voy a comenzar esta entrada. Lo hago porque todo parte de él, de esa pieza de ropa de la que me enamoré un día de compras cualquiera. Es mi prenda fetiche, esa que sólo con ponérmela me da buenas vibraciones, me hace sentir capaz de todo e incluso tiene el don de hacerme creer que con ella puesta las cosas buenas llegan más fácilmente.
Entre la marabunta de gente, buscaba algo confortable, llevadero, bonito...lo vi y supe de inmediato que era mío; un flechazo auténtico. Aún antes de probármelos, sabía que me quedarían bien, como así fue.
Lo tengo en mi armario, no en el fondo de armario, sino al principio de él como parte fundamental de mi vestuario. Al ponérmelos se hacen una segunda piel. Una piel abrigando la otra, superponiéndose y adaptándose.
Con ellos, me siento a gusto conmigo misma, soy yo con total libertad de movimiento, camino sin mirar atrás, confío en su abrazo en la parte baja de mi espalda, siento que me empujan hacia delante con determinación. Los adoro. Nada me importa con que pueda conjuntarlos, quedarán bien porque son ellos los que me hacen brillar.
Los cuido esmeradamente. Sé que envejecerán, que tendrán achaques. Probablemente, algún día haya de deshacerme de ellos...o no. ¿Acaso nos deshacemos de las personas que queremos?
Cuando su vetusta presencia me hiera, los guardaré delicadamente en un lugar donde se sientan cómodos. Tengo otras prendas que me encantan, sin embargo, me ocurre como con las personas...
Hay muchas que te acompañan a lo largo del camino, unas más especiales que otras; y luego están esas a las que siento de igual modo que mi pantalón azul, esas que te sacuden el alma con tan sólo verlas y aún antes de conocerlas, sabes ya que van a ser parte importante de tu vida. Esas personas, tan solo con su presencia a mi lado, me hacen brillar. Son esas poquísimas personas que no están en el fondo de mi rojo armario, sino al principio de él...

Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"