Letras que sueñan...

Letras que sueñan...
El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.Eleanor Roosevelt

Regalos de mis amig@s...¡Gracias!

lunes 6 de julio de 2009

Robando luces...

Ando robando luces en la noche tiritona.
Ella tirita, porque las estrellas se alejaron hoy con su luz.
Esa luz pálida, sin calor exorbitante.
Tiembla al pensarse despojada de esa calidez que solo ella siente.
Añora esa luz casi extinta, reflejo de un pasado de brillantez radiante.
La noche las ama.
Necesitada de compañía, clama al cielo.
Su sempiterno amante la escucha.
Lo hace, encogido el corazón.
Sus lamentos podrían ser estertóreos.
Un rayo, un trueno…
Rugidos angustiosos.
Más…
No quiere asustarla.
Ella sigue agarrotada entre temblores.
Yo, buscando luces sigo.
Asomada por hogares, extraigo algunas lámparas.
De entre los árboles, observo a las luciérnagas.
Me atrevo a demandarles auxilio.
Me siguen.
La luna está menguante.
Y sin embargo se llena para alumbrar.
La tristeza tenebrosa se aleja.
Noche dejó de temblar.
Una ligera sonrisa emerge de la negrura.
El cielo agradecido se desprende de un suspiro.
Me lo ofrece agradecido.
Ahora me dirijo al lecho, arropada
de suspiros celestiales y sonrisas nocturnas.
Duermo pensando en las luces que robé…




"Ves cosas y dices,"¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, "¿Por qué no?".
George Bernard Shaw



"Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla."
Paulo Coelho

viernes 3 de julio de 2009

Como el humo...

Como el humo se esfuman las palabras…
Se hacen volutas que toman formas dispersas e indefinidas, hasta que cualquier vestigio de aire las hace desaparecer…
Como el humo…
Sobrevuelan el espacio intangible, tras salir exhaladas de esas oscuras cavernas; puerta externa de interioridades miles.
Esas concavidades rodeadas de pequeñas durezas semejantes a las perlas, son la pista de lanzamiento de los sentimientos hechos sonido.
Sin embargo, no siempre son escuchadas. Su meta no tiene a bien recibirlas, y se diluyen pesarosas en el olvido colgante de la nada.
Como pequeños duendecillos juguetones; atraviesan el viento para llegar al cobijo soñado, y en su trasiego, en ocasiones, se despistan en sus juegos transformándose, disfrazándose traviesas.
A su llegada no son reconocidas, y de nada les sirve despojarse de atuendos inútiles.
Al fin, son expulsadas, rehusadas por ese lugar que las esperaba ansioso.
Vano intento el de recuperar su forma inicial.
Se esfuman desaparecidas.
Como el humo…
Hay palabras que nacen gráciles, cual bailarinas elegantes en escenario imaginado.
Ellas no necesitan disfraz alguno. Son hermosas.
No vuelan por el aire. Se deslizan, llegando no sólo a la superficie carnal enrevesada, sino hasta el mismo centro del aposento humano.
Deberían reinar sobre las otras, las oscuras.
Esas cuya presencia liviana, viene precedida de terribles sensaciones que ennegrecen su apariencia no visible.
Estas duelen, hieren lo que a su paso se cruza. Van engrandeciéndose, hiperbolizándose, hasta arribar al puerto preparado para ellas, cual gigante malvado extraído de cuento indeseable.
Son humo cargado de hollín.
Palabras.
Aladas. Incorpóreas. Huidizas. Inapetentes. Devoradoras. Sutiles. Lacerantes.
Las palabras que predican en el más desolado desierto.
Las que se hacen eco llegando a todos los rincones.
Las que huyen amedrentadas.
Las que sencillamente:

Se esfuman como el humo…



"Hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia."

Marquesa de Sévigné

"Habla para que yo te conozca."

Sócrates

jueves 2 de julio de 2009

Pídeme.

Pídeme un tesoro y será tuyo.
O el
mar. O las estrellas. O el infinito.
***
Porque infinitos son mis deseos de ofrecértelos.
Cualquier día que quieras embellecer.
Lo haré
hermoso para ti.
***
Si la
pena planea en tu horizonte más próximo.
La echaré sin misericordia alejándola.
Un
collar de perlas silenciosas serán mis palabras.
Si necesitas no ruidos.
***
En susurro me convertiré.
Si ansías suavidad en tus oídos.
Brisa o viento será mi cuerpo.
Si calidez o furia anhelas.
***
Cuando el mar se aloje en tu
mirada.
Seré barco para ella.
Y tú lo tripularás.
***
Si tus
manos ansían tocar el espacio vacío.
Yo, seré la nada en que envolverlas.
Más si
piel necesitas percibir.
Me haré presencia inmediata.
Tu
amarre seré.
***
Pídeme un tesoro y será tuyo.
O el mar. O las estrellas. O el infinito
*
*
*
*

Espero que os gusten los tesoros escondidos.

martes 30 de junio de 2009

Una nube para mí.

Voy a subirme a una nube.
La tomaré prestada del cielo para hacerla mi hogar fugaz.
Sé que tan sólo es un cúmulo de gotas microscópicas suspendidas en el aire. Sé que dispersan la luz y aparecen blancas, o grises, cuando están densas.
Sé que es otro de mis imposibles, pensar ni de lejos, que puedo habitarla. Sin embargo quiero soñar que puedo hacerlo, y para eso están los sueños.
La habitaré para con ella viajar por el espacio infinito, de día o de noche sin que ello me importe o interfiera en mi comodidad.
Así, ubicada en ella, subir y subir…
O bajar y bajar.
La voy a decorar preciosa, y ella me ayudará empujada por el aire.
Quiero que en épocas de lluvia, el cielo me preste sus lágrimas para fundirlas y envolver mi cobijo del frío de las alturas.
Planearemos juntas hasta llegar a la tierra fértil y húmeda rodeada de marjales, arroyos, ríos o lagos de cualquier parte del mundo, y escogeremos unos lirios amarillos, y algunos tréboles de agua, con los que hacer más bonito el hogar.
Invitaremos a mariposas revoloteadoras a que nos visiten.
A la noche pediremos permiso para coger unas estrellas, que uniré con gran cuidado formando un espejo en el que mirarme sonreír.
Mi amigo el sol, se desprenderá gustoso de unos rayitos para mi nube tan linda.
He previsto, que esos rayos luminosos, chocarán contra el espejo de estrellas, produciendo arco iris espléndidos, que cual guirnaldas vestirán nuestras blancuras.
La de mi nube y la mía.
Esos arco iris harán la vez de escaleras tobogán, en las que jugaré a deslizarme tomando en la caída grandes sorbos de vida etérea.
Me sentiré como “El Principito” en su planeta, sólo que mi planeta particular, será una nube.
Tan metafórico resulta ese viaje nebuloso, como vivir en asteroide imaginado.
Tan sólo me falta la rosa para hacer mi propio cuento.
Pero este cuento que invento es algo mío…
Hmmm…
Me haré con un tulipán…



"La existencia es un viaje en el que no existen los caminos llanos: todo son subidas o bajadas."
Arturo Graf



"Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía."
Antoine de Saint-Exúpery



lunes 29 de junio de 2009

Imágenes...

Adoro las imágenes.
Porque sí, porque me inspiran, porque me llenan, porque me hacen pensar, divagar al introducirme en ellas e incluso soñar en historias que se me hacen cómplices tan sólo al mirarlas.
Adoro ver.
Me fascina observar, centrar mi mirada en un paisaje y perderme en el.
Perderme también en las personas, en su exterior e interior.
Me encanta ver “más allá” de lo aparente.
¡Es tan bonito!





Desde muy niña me perdía en los dibujos. Lo adoraba.
Tomar posesión de mis lápices de colores o los carboncillos, o los rotring y darle forma a mis pensamientos. O copiar algo que me impactaba, o leer una poesía e imaginármela en imágenes.
Lo mismo que con los libros.
Adoro las imágenes.








Una de mis pasiones son las fotos. No hacerlas, que soy pésima, aunque las hago a todas horas, sino el tenerlas, mirarlas, sentirlas. Retroceder a los momentos retenidos en ellas, me parece un hecho mágico.
Es como devolverme a ese momento, como traer los recuerdos al instante mismo en el que deseo.
Y eso es magia.
Adoro muchas cosas, muchas.
Pero esta es una de mis favoritas.







Me hace inmensamente feliz sentirme viva, sintiendo que lo estoy junto a todas las cosas y personas que mis retinas pueden gravar para mí.
Todo lo que mis manos pueden percibir, también me tiene absorbida. Por eso me encanta hacer florituras con las manos.





Lo mismo hago muebles de plastilina, que de maderitas, que una falla para el colegio de mi hija, en la que doy trabajo a todos los miembros de la casa haciendo una figura de Ariel la sirena.



Siempre he ayudado a mis hijos con sus manualidades de clase. Pero no solo por ellos, sino por mí, que me chifla!




Con la corteza del queso hago rosas. O hago un disfraz de flor a mi niña, que es la rosa de la casa.
Adoro el tacto de las cosas. Y de las personas.
Sensacional me parece el contacto humano, las diferentes pieles de más o menos calidez, más o menos suavidad…
Todas son fantásticas.





Y todo, absolutamente todo, se puede recopilar en imágenes.
De ahí mi afición por decorar mis escritos. Darles vida con algo visual que transmita lo que quiero decir con mis letras derramadas.
Y hoy, me apetecía hablar de ello.






Sencillamente, me apetecía.


viernes 26 de junio de 2009

Si por ventura...



Si por ventura te crees que puedes ilusionarte con dejarme despojada de tu compañía…
Olvídate.
Puedes pensar en arrastrarte con sigilo hacia el vientre terrenal y sentirte triunfador.
Olvídalo.
Ese anhelo interno que percibo en momentos tenebrosos, de que tu cuerpo y el mío vaguen por separado…
¡Es tan solo una quimera!
En el fondo, sabes que serás mío por siempre. Que mis vaivenes sensuales o mis pasiones bravías, son como imán para ti.
No te queda otra que asimilar tu derrota.
No lo olvides.
Si por ventura sintieras que el final del trayecto, está en la lejanía de mi presencia…
Olvídate.
Naciste para mis brazos, para mecerte en ellos suave o brutalmente, pero en ellos.
Con mi ayuda dadivosa, consigues el sustento de los huesos de tu vestido corpóreo.
Tan solo en mi compañía sientes el deleite de navegar entre espumas y corales, y las gaviotas te cantan y las nubes te atesoran.
Si estás conmigo, por momentos eres dios de inmensidades y silencios.
También pieza microscópica del cosmos.
Todo y nada eres.
Somos…
Amaneces en mí.
En el ocaso te esfumas dejándome amarrada a puerto o en la superficie líquida, sin otro amarre que la tristeza de verte marchar.
Cuando no estás, añoro tus encallecidas manos, tu piel ennegrecida por el sol, tus arrebatos de furia, tus alegrías…
Olvídate.
Olvida que me deje vencer por tus ansias de otros mundos.
Me angustian las horas estrelladas.
Acabas viniendo, cuando la bola de fuego, aún dubitativa, comienza a asomarse al balcón de las montañas.
Lo haces con ese caminar oscilante, con tus pocas pertenencias, contigo mismo y tu soledad.
Yo aquí permanezco.
Si por ventura pensases que existe mayor felicidad que esos reencuentros…
Olvídate.
Pues esta barca es feliz viéndote aproximarte hasta ella, y desea fervientemente que pongas los pies en cubierta para tomar el timón…
* Las imágenes son de google, pero son de la albufera de Valencia. Preciosa,¿verdad?


"QUE EL AMOR NO ADMITE CUERDAS REFLEXIONES"
(Sólo una estrofa)
***
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.

miércoles 24 de junio de 2009

Sin medida...



-Señor, ¿todas las cosas se miden?
-No, naturalmente que no.
-¿Y se pesan todas?
-No, por supuesto que no.
-¿Cuales se miden?
-Todas aquellas tangibles, palpables, con consistencia, para que me entiendas.
-¿Y cuales se pesan?
-Podría contestarte con la respuesta anterior y serviría en parte, pero no es del todo cierto.
-¿Por qué?
-Porque las cosas que tocamos se pueden medir, y no las que no se ven. Pero en cambio, estas últimas, sí que pueden pesar, aunque no literalmente.
-¿Qué quiere decir literalmente?
-Pues que no podemos tomar un peso y ponerlas sobre el, sin embargo pesan dentro, en nuestro interior.
-¿Cómo se puede saber que pesan dentro, Señor?
-Porque producen sentimientos varios y esos sentimientos los notamos, notamos su peso, porque con ellos nos encontramos de una manera determinada u otra.
-Por ejemplo…
-¡Gran curiosidad la tuya pequeño!
Vamos a ver…si te engaña un amigo en el que habías confiado…¿qué piensas y sientes?
-Pienso que me ha traicionado, y me duele mucho comprobarlo.
-¿Te sientes mal, verdad?
-¡Sí, mucho!
-Ese dolor te “pesa”
-¡Ah!
-Lo de medir no es lo mismo, ¿no?
-No.
-¿Por qué?
-Si ese mismo amigo, te ayuda en tus sufrimientos, le estás muy agradecido, ¿no es cierto?
-¡Claro!
-¿Sabrías decirme que cantidad de centímetros o metros, o millas o lo que sea, mide tu gratitud?
-No, claro que no.
-Sin embargo medimos ilusoriamente los sentimientos. Les ponemos etiquetas, los archivamos y clasificamos, cual si de cosas sólidas se trataran, sin serlo.
-Qué conclusión podemos sacar, Maestro?
-Pues verás, hijo, podemos concluir, que los sentimientos no son cosas, en primer lugar.
Por tanto difícil es medirlas y pesarlas como hacemos con estas.
Podemos extraer, que los sentimientos no tienen medida, son ilimitados. Y llegamos también a la conclusión de que sin poder medirse, los sentimientos, para bien o para mal, y sin tener volumen o densidad, nos pesan dentro.
Todo esto, naturalmente, como ya habrás deducido, es en sentido metafórico, pero no por ello menos real.
-O sea, que el amor, la alegría, la tristeza, el odio y todo lo demás, no tiene límite, pero sí pesa…
-Justo eso.
-Soy un alumno brillante, ¿verdad Maestro?
-Sí, pequeño, pero tu humildad es escasa y eso me pesa…




"Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento."
Miguel de Unamuno

"No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos."
Hermann Hesse