Se hicieron las palabras gelatinosas, acuáticas, navegantes entre mareas de sol abrasador. Pequeñas medusas azules deslizándose en la vastedad marítima del alma...
Marinel.

jueves, 4 de julio de 2013

Naturalmente.


Las mías mueren de asfixia y falta de inspiración.
Mejor las dejo morir un algo hasta que me atreva a reanimarlas tras la canícula.
Feliz verano a tod@s.
*Imagen de Google editada por mi

miércoles, 3 de julio de 2013

Benditos hurtos...

No esquivo instante alguno, cuánto menos, esos huecos hurtados al espacio veloz de la rutina donde, simplemente me dejo llevar por las agujas invisibles del tiempo detenido en el asombro de sí mismo y esa pausa que lo hace entremeterse en mis azares, en esa voluntad indispensable en mi estructura de rendirlo a manejos disuasorios.
Es un lapso de segundo algunas veces, apenas el roce en mariposa, un leve forcejeo en fantasía , ligero impás de pluma desprendida captando un soplo de aire.

Todo se desdibuja a la solaz de ese intervalo, entretejida al pasmo, llamado también alelamiento, despiste o limbo momentáneo. 

Imagen de Google.

lunes, 1 de julio de 2013

Queda la estela.

A medida que el deterioro avanza en el entorno, el afán de huida crece.
El romántico deseo de perpetuarse se incrementa, obviamente, sin éxito alguno.
O sí.
Pensémoslo bien.
Queda la estela en el lugar intangible que dejamos, ahí donde se entroncan los sentimientos.
Las ruinas lo son si la capacidad de ver más allá, feneció sin exequias u origen.

Imagen tomada de Google.

Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"