Quiero mirar la vida como lo hace una flor...
Marinel.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Como higos en la higuera.

Nacieron las palabras en el árbol de la vida, como nacen los higos en la higuera, siendo pequeñas gotas  verdes fácilmente confundibles  con prolongaciones de las mismas ramas, pero que dejándolas madurar, se convertían en fruto jugoso y apetecible al paladar.
Ocurrió tal como digo y con ellas vinieron, como siempre ocurre, los deseos desfasados de tomarlas sin límite. Era la avaricia del a ver quién puede más.
Los hubo que tomaron las justas para ser equilibrados, sensatos y prudentes. Seres capaces de discernir  utilizando el jugo gástrico que se formaba en su interior, para clamarlas al viento, sembrarlas delicadamente y con justicia.
Fueron palabras constructivas, aleccionadoras de generaciones futuras en cuyo interior germinaron de forma brillante y expansiva como ondas del mar de la sabiduría.
Otros en cambio, amasaron en su vientre cantidades ingentes de palabras, de tal forma que al agitarlas en su interior se enredaban, colisionaban entre sí, enmadejaban las letras y acababan por salir disparadas en forma de vómito terrible quemando la tierra donde eran desalojadas con furia.
De ellas nacieron los conflictos, y de ahí las guerras. La muerte se hizo pasto de sus llamas formando un batallón irresistible y fronterizo con las palabras amables.
La lucha se previó encarnizada.


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Aún hoy en día continúa y nadie sabe el desenlace final ni el alcance del mismo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Acaso...


Acaso te preguntes qué fue de aquellos días de letargo donde los paisajes gravitaban sin aposentarse en la superficie de  debajo de tus pies, como envueltos en neblinas de ensueño.
Acaso te preguntes...
Quizá suspires admirando el horizonte, interrogando al entorno enmudecido, a dónde fueron a parar esos latidos desbocados que sentías como si una yegua correteara por tus vértebras.
Probablemente nazca una sonrisa diminuta, apenas perceptible, algo aniñada e infantil, más bien de alelamiento suspendido.
Probablemente ocurra...
No será un suceso irrelevante y sorprendente el hecho de sentir bajo tus ojos, dos lágrimas viajando por tu rostro en un descenso lento y sin descanso. Sabrás que la emoción salió de casa.
No, no lo será.
Aquella juventud que amilanada, marchó por los senderos de los años, dejando tras de sí tantas secuelas, no hirió la danza del sentir. Quedó alojada en los resquicios que ocultaste al tiempo penetrable e insumiso.
Guardaste con recelo de chiquilla la magia del entorno dadivoso. Lo  hiciste con cautela e ignorando que en días como hoy recurrirías a su dócil compañía. Es tan frágil el tiempo de las flores por doquier!
Sin embargo fuiste hábil sin quererlo y en un descuido del duro y cruel invierno, pensaste en el futuro sin sentir…no quiero, te dijiste, dejar de hacerlo nunca, no importa que me cubran las arrugas y el cuerpo se me venza…
La magia de mirar con  ojos sin edad, la quiero para mí.


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domingo, 2 de octubre de 2011

Domingo de cuento.


Ya se acerca el día con su sonrisa, viene con paso firme por la cornisa a instalarse de lleno en mi vereda donde guardo dos sauces llenos de pena.
¿Dónde vas Marinel  con tu camisón?
No dejes que el corazón viva con prisa y vuélvete a los parajes del dormitorio, donde sábanas suaves guarden tu piel del relente nocturno que se quedó en el ambiente de la habitación.
Shhhh, cierra los ojos muy despacito, que ahora y aquí tan suavecito, contaremos el cuento del avioncito que se perdió en la noche:
Estaba solito vagando desolado por las estrellas. LLoraba desconsolado limpiándose la nariz perdido el rumbo, mientras las luminosas muy apenadas tomaban la decisión de ir tomando la formación adecuada para guiar al avión. Hicieron una pista de luces hasta la tierra, por donde el avión chiquito se deslizó, y al llegar a su hangar, muerto de sueño y sin olvidar, se giró hacia el cielo ya sin llorar encendiendo  las luces de su “nariz”  en parpadeo agradeciendo el gesto de sus amigas.
Qué contentas se fueron las rutilantes, camino de su lecho ahora menguante a punto de desaparecer devorado por el alba. El sol apremió su marcha, mira la luna atenazada, pero en el fondo de todo, la sensación de haber hecho algo bueno, la hace sentir afortunada.
Ese día tardó mucho en amanecer…
No quiso éste que las estrellas no pudiesen marchar junto a su mamá, esa luna de plata que una noche lejana hizo novillos y marchó a las montañas del horizonte, para hacer el amor con su galán, esa estrella diurna a la que amaba y que tanto la amó, que de a poco nacieron estrellas a borbotones iluminando el negro por  sus rincones.
Ya la luna sonríe al ver sus niñas, producto del amor entre dos astros enamorados que no pudiendo convivir…idearon una forma de permanecer unidos y ser felices…  
Son esos sauces que reposan en mi vereda con sus hojas llorosas, muertas de pena.

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Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















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