Quiero mirar la vida como lo hace una flor...
Marinel.

domingo, 9 de octubre de 2011

Un duende travieso.

Tengo un duende que me habita y me recorre con saña, impidiéndome alejarme, se busca mil artimañas hasta hacerme regresar a sus telitas de araña, donde me quedo pegada viendo como progresa en su invento,  de convertirme  en payasa o en personaje de cuento.
Es tan mujer como yo y me roba las sandalias o utiliza mis perfumes, también viste mis enaguas. Revoluciona mis cremas maquillándose la cara, se esconde por la bañera pellizcándome las nalgas o   enjabona mis cabellos para colgarse de ellos.
Arrrrgggg, si pudiera aprisionarla tan sólo por un momento, acabaría mi tormento, pero es resbaladiza y nos pasamos el rato siendo yo siempre el ratón y ella,¡cómo no!
El gato.
Sus diabluras me acorralan, me mantienen prisionera de  estrambóticos caprichos en los que más de una vez sueño con hacer un nicho para meterla bien dentro, cosas éstas que le aburren y parece, le resbalan.
Caigo una y  un millón en sus garras afiladas, y al notarlas...¡ay! me hieren como espadas, sobre todo-he de decirlo-cuando  mi boca trastoca haciendo que mis palabras sean frase condensada, que ni siquiera pensada...
¡Cómo se ríe la malvada!
Haciendo de mi rutina situaciones variopintas, las narices se me hinchan cuando esperpénticamente cometo un error tras otro delante de buenas gentes que me miran asombradas.
Lo siento intento excusarme sabiendo no me creerían…
Así, no  queda remedio…
...Dejo que de mí se rían
http://eimper-imagenesfantasia.blogspot.com/

viernes, 7 de octubre de 2011

Amor, cuando te fuiste...

El amor se va de muchas formas. En cualquiera de ellas,cuando  se aleja, deja tras de sí, un sendero de huellas imborrables. 
Lo escribo como lo siento, como siento todo lo que escribo, sea fruto de mi imaginación o no, que eso es algo que siempre o casi, permanecerá como una incógnita a resolver...


Amor, cuando te fuiste, murieron las estancias dejando a la tristeza su guarida. El cielo en la ventana se hizo taimado y disoluto olvidando dejar en su huida alguna nube esponjosa esculpida en mi mirada.
http://www.ningo.com.ar/images/ultimamirada.jpg

Quedó el amanecer en brazos de una noche oscura. Noche larga. Noche eterna.  Remolinos de viento se instalaron en las madreselvas del jardín, desgajando sus hojas arracimándolas en un suelo frío, duro e inicuo ansioso por mandarlas de nuevo hacia arriba, en brazos de un aire libidinoso que las tomaba para luego dejarlas desarmadas sin miramiento alguno.
Se fue la risa entonces como chiquilla traviesa en busca de nuevos pastos, de unos labios jugosos dispuestos a darle alojo e inventarle cosquillas a las paredes de su boca.
Quedó mi rostro desbaratado por  un lance cruel.
Mis ojos siguieron el camino de tu espalda diluyéndose en el horizonte, estaba tan lejos que no pude darle alcance. Ciega de dolor no encontré lágrimas de cobijo.
Y en el reguero de tus pasos, el perfume de tu piel fue sembrando olvidos en la montaña de mi faz desencajada.


Hoy dejo unas frases de esas que tanto me gustan, relacionadas con el texto:

*"Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas."
*"¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?"

jueves, 6 de octubre de 2011

Desbaratado...

Nos encontramos no hace mucho tras más de veinte años sin vernos. A pesar del paso del tiempo sobre nosotras, nos reconocimos de inmediato. Fue una alegría inmensa. Quedamos en vernos. Nos hemos visto y como suele suceder en estos casos, los recuerdos han venido en tropel a socorrer silencios avezados que intentaban colarse entre nosotras.
En medio de la bruma del pasado, nos apisona sin remedio la amargura de un suceso que trastocó tu vida e hizo trastabillar mis ideas algo ingenuas sobre la vida...
Me dices que ella, su novia, venía a menudo a tu casa, pero acababa por marcharse anegada en lágrimas...así, de a poco acabaron sus visitas y nada más supistéis.
-Se la tragó la tierra. En cierto modo murió con él...
Él; era tu hermano. El que no supo o no tuvo oportunidad de darse otra oportunidad. El que trajo una vejez prematura a los rostros de tus padres, al tuyo, al de la mujer que lo amaba...
Yo anduve confusa ante la situación nueva y escribí entonces, lo que con afan he buscado ahora entre mis escritos de aquella època , para plasmarlo hoy aquí,como antes, como siempre...
A mi modo...

Se precipitó al vacío como un saco de peso descomunal al que la fuerza de gravedad, atrajo rápida e indefectiblemente hacia la tierra. El tiempo se tradujo en pocos minutos de descenso, tan veloz fue, que en un visto y no visto, sus huesos quedaron deformados en la planicie antes lejana.
Una pierna aquí, otra acullá. Un brazo irrisoriamente colocado, el otro convertido en miles de bracitos. Su cabeza le produjo la sensación de sonajero repleto de bolitas en constante movimiento. De sus ojos brotaban lágrimas, no acertaba  a saber si por el aire en su rostro al caer o por toda la tensión, la ilimitada pena alojada tanto tiempo en su interior, que al fin y como él, había estallado.
Por unos segundos, terribles segundos, deseo caer de pie-como los gatos-pero en el último suspiro antes de proceder al declive de su vida, rodó en el espacio intermedio entre el vivir o el morir, haciéndose un ovillo.
¿Un brote de remordimiento? ¿Duda cruel ante lo inevitable? ¿Manera sutil, tal vez, de amortiguar el golpe?
Yaciendo tragicómicamente sobre la dureza de aquella superficie elegida tiempo atrás, comprendió que no importaba nada de lo pensado en la brevedad del recorrido. Ahora era un muñeco de trapo desbaratado e inútil de imposible recomposición.
¿Había valido la pena tanto esfuerzo, tanta meticulosidad en el planteamiento del hecho ya consumado?
Sus ojos se cerraron lentos. Su boca se llenó de jugos desconocidos, sus manos recogieron entre  sus dedos, parte de la arena arremolinada a su alrededor para llevarla consigo allá donde se fuese tras el paso por la vida.
Una lucidez aterradora de postrero final, vino a torturarle…
Mañana el sol saldría de nuevo. Las flores continuarían con su ciclo vital. Los ríos no se secarían. El mar seguiría su ritmo. La música decoraría instantes. Todo, todo ignoraría su estúpido arrebato, su cobardía ante el mundo, su imposibilidad de enfrentarse de cara a los problemas.
Además, estaba el hecho trascendental del dolor producido a los que lo amaban…

 http://www.tartessos.info/mistico/images/Porte_interiori.jpg

Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















Archivo del blog