Me veo serpenteando hasta tu tallo.
Hiriente es la subida
en ocasiones.
Me atraes cual magnetita
hacia esa tu belleza rutilante.
Ignoro tus espinas repujando
en alumbre el corazón.
¡No me abandones, no!
Ni tú
ni tus enigmas.
Envuélveme en aromas afrutados,
en ese tacto ardiente de tus manos
guiadas por el río carmesí.
Sé en mí cual ese gerifalte
volador impresionante buscando
mi confín.
¡Oh vida enrédame en tu enjambre
de sucesos!
Hambrienta estoy de ti.
*Imagen del corazón recogida de la red. La rosa es mía.
A partir de hoy haré otro lapsus vacacional. He estado y no, pero ahora no estaré hasta Septiembre, así que os dejo este poema vital y un millón de besos hasta la vuelta.
Hoy trataré de pasar por vuestros espacios en la medida de lo posible.
MUAKKKKKKSSSSSSS
