Pienso en el vergel
de aquí de mis
adentros,
extenso y, a la vez, de escasas dimensiones.
En esta hierba mía cuajada
sempiterna de húmedo rocío.
Proclive esta floresta al desencuentro
de una realidad que lo emponzoña,
adoro imaginarme partícula de aire
en relente convertida, finísimas porciones.
Ser, tras ser en esta vida,
sutil lluvia de lágrimas,
delicadeza húmeda de otro edén cualquiera,

