Quiero mirar la vida como lo hace una flor...
Marinel.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Placideces...

Paseaba pensando que no lo hacía,
eran sus pies que llevaban su cuerpo
sin un pensamiento guía.
Ella observaba el entorno, lo adentraba
en sus pupilas y en la retina guardaba
aquella flor encarnada, la hoja que se mecía
y ante sus ojos danzaba o la desnudez del 
árbol que tiritar parecía estremeciendo su alma.
Mientras avanzaba el paso, sin premura ni fatiga
unas inquietas letritas se iban soltando del relax
que la embargaba sin percibirlo siquiera.
Iban bajando a sus huellas y desde allí despegaban
al vuelo de mariposa, hacia la nube que viaja, a lomos
de un pájaro alegre o quedaban acompañando
la tristeza de una rama donde el rocío era lágrima.
Ante sus ojos, una pareja se abraza entre arrumacos perdida.
Más allá un anciano y su bastón trastabillan y ella chilla
yendo a prestarle sus manos evitando la caída.
Allende de la mirada el gris del cielo se raja
dejando a la luz guirnaldas de espigas rojas.
¡No me cojas, no me cojas! gritan las letras
jugando al que te pillo sin que las logre escuchar.
Pasear por pasear extraviando la mirada
sin desear nada más. 
Cojea un perro ante su presencia y un sollozo
 le acongoja la garganta, lo llevaría a curar, 
pero huye cuando advierte su presencia.
La recorre un frío glacial. Es la vida y su dureza.
Las letras, inquisitivas, saliendo y entrando siempre
de su espíritu en silencio, van formando frasecitas
pequeñas y dispuestas a crecer para vivir 
un escrito esperando hacerse ver.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Certidumbre

Si me desnutro, si quedo desleída y se me vuela el aire.
Si un fanal se aproxima a mi barco sin nombre
o una umbría me acorrala y me grita.
Quiero ser el gemido inaudito de mi alma silente,
la conjetura de otro albur en ciernes o el postrer
bostezo antes de tenderme al pairo del sueño.
Siendo ya entelequia sin figura obvia,
dejar absorberse ese hambre de vida 
que pretende  infundio lo que es certeza...
No hay revocación para esta proeza de partir
sin rumbo a lo inexplorado sin gramos de grasa,
sin líquido dentro que poder llorar, sin un desgañito
sin, ni tan siquiera, un soplo en los labios para refrendar...

Obra del pintor Duy Huynh


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Caminos imperfectos


Las losas silenciosas. 
Ni un solo ruido, color o forma llamando a la atención.
Las calles inholoras, extintos los aromas.
Las lluvias inherentes al espíritu... 
 cual arrobo aparaguado.
Un hatillo de cautelas y delirios.
No me hizo falta más.
Un solo pensamiento vagando sin atino y dimané.
Tacones sin nivel para echar a correr.
La calle es alargada. El trayecto angosto.
 La luna chata. El gato tosco.
Sin querer observar, se van los ojos como en bandada.
Visten de rojo mis pies ansiosos. Roja mi lengua. Mis labios rojos.
Y es que me pierdo entre la pasión de poetizar. 
Nómada  huraña a permanecer proyectada en prosa.
Enardecida...
Tomo una rosa, guardo sus pétalos entre las hojas de 
la vereda a la que me lancé.
 Me encaminé a la búsqueda del verso
 que sea perfecto sin entender
la precariedad:
No hay perfecciones  para rimar.






Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















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