Hubo un momento en que noté...
Perdida en los marjales de mis labios,
allende las comisuras, la risa obturada
en las compuertas de la boca.
Mas...vinieron las palabras sabrosas, las acciones
pícaras, vivaces e intrépidas en este
mundo servil y afligido en demasía
que me hicieron sonreír resquebrajando la presa.
Instante idílico sin rebaños ni pastores
ni hierba cuajada de flores atribuladas de amor
bajo el canto de las aves, pero que sabe mejor.
Chispeante mordisco en el vivir
eludiendo sin mesura la cordura.
Saboreé el ingenio de algún prójimo locuaz,
dejándolo penetrar en las autómatas vísceras
y reí sin poder más hasta la incuria total del desmadejo
fugaz y caí, cual fruta sin trabazón, comiéndome
con fruición aquel jugoso momento
de placer sin parangón.
Perdida en los marjales de mis labios,
allende las comisuras, la risa obturada
en las compuertas de la boca.
Mas...vinieron las palabras sabrosas, las acciones
pícaras, vivaces e intrépidas en este
mundo servil y afligido en demasía
que me hicieron sonreír resquebrajando la presa.
Instante idílico sin rebaños ni pastores
ni hierba cuajada de flores atribuladas de amor
bajo el canto de las aves, pero que sabe mejor.
Chispeante mordisco en el vivir
eludiendo sin mesura la cordura.
Saboreé el ingenio de algún prójimo locuaz,
dejándolo penetrar en las autómatas vísceras
y reí sin poder más hasta la incuria total del desmadejo
fugaz y caí, cual fruta sin trabazón, comiéndome
con fruición aquel jugoso momento
de placer sin parangón.
Acrílico de Tom Martin


