Es apasionante, casi delirante ver
desenredarse las cavilaciones y verlas migrar.
Enmarañan bajo los cabellos
todas mis neuronas, alguna en despiste.
Las une, las ala, incita sus ganas
de hacerse neuritas para emisionar.
Yo las siento globos que ondearon bajo por el corazón.
Las creo nadar en la linfa mía mudándose el gris
a rojo, rojo neuronal. Es un color nuevo, digo sin resuello,
mientras pienso y pienso cómo madurar esa
algarabía en lucha vivaz por salir de mi.
¡Oh color vehemente enredado
siempre al vocablo amar!
Pícaras neuronas, travieso pensar...
¿Mudasteis el gris para seducir un latido ajeno?
Venís enredando, casi delirando,
siempre deseando viajar y viajar.


