Quiero mirar la vida como lo hace una flor...
Marinel.

jueves, 28 de abril de 2016

Puedo y no puedo

No puedo algodonar la madrugada
ni tejer en Moahir el frío que trae el viento
gélido del invierno.
No puedo descoser las nubes de la seda 
de cielo o impermeabilizar la lluvia.
No puedo.
Puedo abrazar la almohada y sobre sus plumas
bordar los sueños, algunos sí y no otros.
Puedo cubrir mi aliento de terciopelo
y en cada beso abrigar el miedo.
No puedo hacer encajes y en sus
costuras escribir versos.
No puedo angorar la soledad y así
restarle helor a los huesos.
Puedo enguantar mis manos y mis manías.
Puedo armiñar mi cuerpo bajo la luna
que hace de espejo de mis locuras.
Puedo y no puedo.
Hacer visones de mis recuerdos
dando calor al abatimiento mientras
descienden como cascadas gotas de agua
de mis ocelos que tenían alas y las perdieron...


lunes, 25 de abril de 2016

Porque quiero

Refulge el sol.
Trinan los pájaros.
Me llega el aroma de azahar.
La yedra de atrás sisea bajo la brisa.
Aspiro queriendo absorberlo todo
sin dejar un recoveco en mi ser sin impregnar.
Amar, ¿para qué amar?
Me surge el interrogante, solo, abandonado
quizás por la indiferencia mía embargada
 disfrutando el instante natural.
Amar, ¿para qué amar?
Y sin amar,...¿qué sería?
¿Esa piedrita, tal vez?
¿Esa reja o ese banco de allá?
¿Podría sentirme parte de un todo
sin querer ser una más?
Amar, sí, amar.
Para percibirme toda.
Asenderear mi vida e ir descubriendo
ámbitos en los que pueda morar.
Caminar entre las flores y como ellas...
Vivir mi finita realidad.
Tararear  mis canciones,
bailar sin andar atrás si no es para darme impulso.
Buscar sin agotar los anhelos, observar
esos ardides que me salen a encontrar
y mientras el absoluto me enreda,
 pensar porqué quiero amar.




sábado, 23 de abril de 2016

Que nada la turbe

Que
                             nada
                                                      turbe
                                                                        tu
                                                                                        voz.
A excepción del asombro desmedido
venido de una ilusión. 
Paraje de introspección o de júbilo ha
de ser nuestro silencio.
Si las palabras se pierden, se descolocan
o encierran presas de desolación,
ve en pos de un regocijo evitándoles dolor.
El pesar trae mal augurio, es carcoma
del humor, afección de los sentidos.
Que
                                   nada
                                                             turbe
                                                                               tu
                                                                                         voz.
Cuando te falle el sonido, tómate
un rayo de sol para que naden tus
lágrimas y se vistan de color...



Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















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