Quiero mirar la vida como lo hace una flor...
Marinel.

domingo, 11 de octubre de 2020

Ventana y viento.

Quedo, muy quedo le digo al viento:

Llévame lejos.

En esa nube esponjosa que algodonada

me observa viviría  indolente.

Mullida, mis ojos descansarían, mi mente mimetizaría

con el blanco hasta diluir cualquier cavilación lacerante.

En altura tan elevada, carecería de peso

sintiéndome ligera como nunca.

De puntillas, cual bailarina, recorrería el firmamento 

tocando el suave celaje, en ocasiones gris,

otras de nácar, siempre negro al llegar la oscuridad.

Jugaría con las estrellas, y la luna, contenta 

por la inesperada compañía, no dejaría de hablar 

mientras sonrío.

La ventana medita mirándome de reojo

cuando el aire ligeramente fresco la atraviesa.

Pareciera preguntarse cómo una brisa cualquiera

es capaz de hacer volar mi pensamiento de forma tan dispersa...





domingo, 4 de octubre de 2020

En todas partes...


 A la espera...agazapadas. 

Naciendo de los sueños o en la calle mojada tras la lluvia.

A la luz del sol, bailando en las hojas otoñales o airadas de furia entre el viento.

En tus versos sonrientes, furibundos, irónicos, pasionales, déspotas

o tiernos como ronroneos de amor.

En todas partes ellas: las letras

Las tuyas, las mías...

domingo, 27 de septiembre de 2020

Como de puntillas...

 

Llega la noche como cada día.

Con tanta mesura y sigilo que apenas la noto. 

Un atrapasueños cuelga de lo oscuro.

Un sueño atrás me llevó a la risa acaracolada

mientras unos brazos hacían de cobijo a mi desazón.

Se abrían y cerraban todos los cajones del músculo

interno queriendo guardar el mágico instante...

Fue como un suspiro llegando y partiendo.

Un barco sin puerto pero con timón dejando

el adiós haciéndose agua.

Etéreas las manos que surcan  el mar

de ese lado negro donde navegamos

como de puntillas, cual embrujamiento

del que solo quedan vestigios difusos,

¿Ciertos o no ciertos?

Sé bien lo que siento aunque la mañana

me imprima su sello, me abra los ojos,

levante el hechizo y me de un tirón hacia

ese reloj de horas eternas donde,

de cuando en vez, un instante es bueno

y se deja ver, nos hace felices y después 

se va como un espejismo o ese navío

infame que sin miramiento nos roba el recuerdo.








Unas palabras profundas...

Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal,

hay un lugar.

Nos vemos ahí.

Cuando el alma yace sobre la yerba.

El mundo esta demasiado lleno para hablar de él.

Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.



"Yalal ad-Din Muhammad Rumi"
















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